En Curicó, más de una vez hemos visto cómo las napas freáticas elevadas en los meses de invierno cambian por completo la respuesta sísmica de un terreno; la cuenca del río Mataquito y los depósitos de ceniza volcánica que cubren buena parte del valle central generan condiciones que no se pueden evaluar solo con una calicata. El análisis de licuefacción de suelos es obligatorio para proyectos clase B y C según la NCh433.Of2012, sobre todo en las zonas de expansión urbana hacia el suroriente de la ciudad, donde los limos arenosos con poca plasticidad dominan el perfil estratigráfico. Para obtener parámetros confiables combinamos el ensayo SPT con penetrómetros que nos dan la resistencia cíclica normalizada (N1)60, y en perfiles más finos recurrimos al ensayo CPT cuando necesitamos lecturas continuas de presión de poros sin alterar la muestra.
El mayor error en Curicó es asumir que lejos del mar no hay licuefacción: las arenas saturadas del valle central responden igual si el sismo dura más de 25 segundos.
Notas del área
Comparar los terrenos al poniente de la Ruta 5 —donde abundan los suelos finos de origen lacustre— con los del sector precordillerano al oriente de Curicó muestra diferencias notables en el potencial de licuefacción. En el primer caso, las napas están a menos de dos metros durante gran parte del año y los limos arenosos con contenido de finos inferior al 15% entran en la curva de susceptibilidad casi de inmediato ante un sismo de subducción Mw 8.8 como el esperado para la zona. En el segundo, la presencia de gravas arcillosas y ceniza consolidada reduce el riesgo, pero no lo elimina: una lente de arena suelta atrapada entre estratos impermeables puede licuar confinada y provocar un desplazamiento lateral de ladera. El error más frecuente que vemos en Curicó es clasificar un suelo como no licuable solo porque el SPT da más de 15 golpes; sin corrección por finos y sin el dato de presión de poros, el modelo se vuelve poco conservador. La NCh3171 exige que los informes incluyan el factor de seguridad capa por capa, el asentamiento esperado y, cuando aplique, el índice de desplazamiento lateral.
Normativa utilizada
NCh433.Of2012 – Diseño sísmico de edificios, NCh1508.Of2014 – Geotecnia para edificaciones en zonas sísmicas, NCh3171.Of2011 – Evaluación del potencial de licuefacción, Seed & Idriss (1971) – Simplified Procedure for Evaluating Soil Liquefaction Potential, Youd, Idriss et al. (2001) – NCEER/NSF Workshop on Evaluation of Liquefaction Resistance of Soils
FAQ
¿Cuándo es obligatorio hacer un análisis de licuefacción en Curicó?
La NCh433 exige el análisis para todo edificio clase B o C cimentado sobre arenas saturadas con nivel freático a menos de 10 metros de profundidad. En Curicó, eso cubre la mayoría de los suelos del valle entre la Ruta 5 y la precordillera; si el estudio de mecánica de suelos detecta arenas o limos no plásticos con SPT menor a 20 golpes, el análisis es mandatorio antes de obtener el permiso de edificación.
¿Qué diferencia hay entre un análisis SPT y uno CPT para licuefacción?
El SPT permite recuperar muestra y clasificar visualmente el suelo, pero la resistencia a la penetración se mide cada 30 cm y depende de la energía del martillo. El CPTu entrega un perfil continuo de resistencia y presión de poros, lo que lo hace más preciso para detectar lentes delgadas de arena suelta que el SPT podría pasar por alto. En Curicó usamos ambos según el tipo de suelo: SPT en gravas arenosas con finos y CPTu en arenas limpias o limos arenosos homogéneos.
¿Cuánto cuesta un estudio de licuefacción completo en Curicó?
El rango de inversión para un análisis de licuefacción que incluye campaña de campo (SPT o CPTu), ensayos de laboratorio complementarios y el informe geotécnico con modelación de asentamientos está entre $1.308.000 y $2.059.000, dependiendo de la profundidad de exploración, el número de puntos de investigación y si se requiere piezocono sísmico para medir velocidad de onda de corte.
¿Qué pasa si el análisis da un factor de seguridad menor a 1.0?
Significa que el suelo puede perder resistencia y fluir como un líquido durante el sismo de diseño. En ese caso, el informe debe proponer medidas de mitigación: densificación con vibrocompactación, columnas de grava para drenaje de presiones de poro, o cambio de sistema de fundación a pilotes profundos apoyados en estrato competente por debajo de la capa licuable. Cada solución se modela para demostrar que el FSL corregido supera 1.25.